Aclaración: Me gusta Totodile, por lo que se merece estar ahí. Este NO es un blog de Pokémon. O si...

domingo, 4 de octubre de 2015

La propuesta indecente. (Destripando)

Hoy estaba pensando que estaría bien jugar a ser Dios... Pero después de un rato he pensado Qué coño, mejor jugar a ser Romeo Santos, que es más guapo, más rico y más dominicano. Y sí, eso es lo que vamos a hacer. Y sí, lo he pensado así, en cursiva.

Imagino que conoces a este señor y a su famosa canción "Propuesta indecente", y si no lo has hecho siento tu falta de capacidad auditiva, porque ha sonado en todos los altavoces de todas las discotecas y en todas las fiestas de todos los pueblos de todas las ciudades de este país durante más de un año. Vamos, una delicia. Y también va a ser una delicia destriparla, ya lo veréis. La tienes aquí, por si eres de los más despistados.

Y allá vamos:

Hola... Me llaman Romeo... es un placer conocerla. (Vale, bien, un tío educado. Ya no quedan hombres así.)
Qué bien te ves. Te adelanto, no me importa quién sea él. (Bueno, un poco atrevido pero el que avisa no es traidor. Si es que vaya hombre.)
Dígame usted si ha hecho algo trav

A ver, no. No, me niego. Si es que este señor es demasiado buen señor como para que esconder algo maléfico entre sus letras. Como mucho quiere echarle un polvete a la muchacha pero vaya, sin maldad alguna. Pero algo tiene que esconder, todos tenemos algo que esconder y él no va a ser menos, por muy latin lover que sea, oye.

¿Y si lo que esconde no está entre sus letras, sino en las letras mismo? Sé que puede parecer complicado de entender, pero con hechos todo es mucho más fácil de ver. Os voy a dejar aquí su estribillo, probablemente la parte más conocida de la canción y la más cantada por los fans. Vamos a observarla bien.

¿Y si te invito a una copa y me acerco a tu boca?
Si te robo un besito, a ver, ¿te enojas conmigo?
¿Qué dirías si esta noche te seduzco en mi coche?
Que se empañen los vidrios y la regla es que goces.
Si te falto al respeto y luego culpo al alcohol,
Si levanto tu falda, ¿me darías el derecho
A medir tu sensatez? Poner en juego tu cuerpo.


"Una boca como esta te voy a robar"
Nada parece fuera de lo común, pero en este caso el orden de los factores si altera el resultado. Y es que simplemente cambiando un par de palabras de sitio, la propuesta de Romeo da para una temporada entera de CSI. Os lo muestro,

¿Y si te invito a una boca y me acerco a tu copa? (No solo va a robarle la boca a su novia, prometida, te-acabo-de-conocer-pero-como-soy-latino-no-pasa-nada o lo que sea, sino que también le va a pimplar la copa. Con lo caros que están los cubatas hoy en día, y eso que te echan garrafón)

Si te robo un besito, a ver, ¿te enojas conmigo? (Encima con recochineo. Cómo se va a enojar si le robas un besito si le has robado la boca, desvergonzado.)

¿Qué dirías si este coche te seduce en la noche? (No contento con dejar sin boca a la chica, va a permitir que su coche abuse de ella en la oscuridad. Que a ver, debe tener dinero y no será un Ford Fiesta, pero que de todos modos esto no está bien. Está feo.)

Que se empañen los vidrios y la regla es que goces. (No tiene boca, está siendo seducida por un coche y aun le pone reglas. Y si no goza, ¿qué pensará hacerle? ¿Va a seguir robándole alcohol?)

Si te falta el alcohol y luego culpo a tu respeto. (¡¡Efectivamente!! Va a seguir robándole alcohol, hasta que le falte, hasta que no quede una gota en todo el bar. Pero es que no contento con ello, va a decirle que es por su bien, para que la gente no le pierda el respeto. Parece que Romeo controla las mentes humanas y sabe cómo jugar al despiste.)

Si levanto tu cuerpo, ¿me darías el derecho a medir tu sensatez? Poner en juego tu falda. (Míralo. Míralo, Claro, como no tiene boca para quejarse, pretende levantarla en volandas y en un descuido quitarle también la falda para jugársela quien sabe dónde. Al poker quizás. O tal vez al mus.)

Definitivamente, este señor no es lo que esperaba. Ahora da mucho más miedo que antes, y que no os engañe su sonrisa de buena gente, que probablemente no es suya. Igual es alguna que ha robado por ahí. ¿Sabéis lo peor? Que como siga este método, va a tener canciones para toda la vida. Aunque sigan todas la misma estructura, eso a la gente le gusta.

¿Y si me acerco a tu boca y te invito a una copa? ¿Y si me acerco a tu boca y te invito a una copa? ¿Y si te invito a un acerco y te copo una boca? ¿Y si te boco la copa y te invito el acerco? ¿Y si te copo un invito y en la boca me acerco?

En fin, lo de este señor no es amor, lo que él siente se llama obsesión. Temed a Romeo Santos, por vuestro bien.


lunes, 18 de mayo de 2015

Inochi y sus locuras (I).

Hola, amigos del misterio. Amigos de lo oscuro, lo paranormal; amigos de lo increíble, y sobretodo, amigos de lo gilipollas. Que sino no estariáis aquí.

Voy a destripar otra vez, sí, parece que no sé hacer otra cosa. Pero esta vez los destripamientos van más allá de la característica música que reina este país (tranquilos, que de estos también habrá. Que de otra cosa no sé, pero personajes en españa nos sobran), y cruzamos fronteras europeas para plantarnos en Japón. Japón tiene tela también, ¿eh? Que hablamos mucho de la gente de aquí pero no me jodas, que te vas fuera y están todos igual de la cabeza.
Inochi sacando pecho,
vacilando. "No me mires
primo que te meto con el
mechero".

Hace no muchos días conocimos a Inochi, un hermosa cosa cabezona, flaquita y muy maja que algún señor japonés decidió crear, vete tú a saber para qué. Mejor no preguntar, chicos, que la curiosidad mató al gato. En este caso, fue un japonés a la hora de la comida (risas racistas). El caso es que Inochi, por motivos japoneses que aquí nunca entenderemos, se hizo famoso, Y realizó un par de anuncios, que es a lo que iba. Esta clase de anuncios son un tanto perturbadores; no os asustéis, tampoco nada que no haya traído antes a este blog. Os dejo los anuncios para que entendáis un poco de qué hablo, los veis y luego volvéis aquí. Mientras yo voy a hacer la siesta o no sé, algo de español.

ahoraque ya estamos todos al mismo nivel de trauma, y que nos podemos entender con una sola mirada, podemos seguir. Vamos a analizar esto, coged café y tranquilizantes;

Los anuncios que Inochi realizó después de volverse famoso fueron biográficos y un total de tres, como habéis podido ver. En ellos nos cuenta la historia de su primer amor, una chica de su clase a la que llamaremos X. O Shizuka, mejor Shizuka. Era el primer día de clase después de las vacaciones de verano e Inochi andaba feliz a la escuela, con su uniforme japonés y esas cosas japonesas. Inochi contó en un par de entrevistas posteriores que cuando era más pequeño no le gustaba ir a la escuela porque los niños se reían de el por sus ruidos de robot cuando andaba, en plan ñigo ñigo. Confesó que le llaman Wall·e o Robocop, pero superó esto. Inochi llegó y vio a la chica nueva, su nueva compañera de mesa, Shizuka. Nuestro amigo se enamoró perdidamente nada más verla, no podía dejar de observarla, no atendía en clase ya que solo pensaba en ella. 


"Pensé que sería una tontería, pero lo que pasó esa noche me acabó de convencer de que ella era el amor de mi vida" nos contaba Inochi.

Cansado del primer día de clase, Inochi se fue pronto a dormir y durante toda la noche soñó que se casaba con Shizuka. Que compartían su amor en la playa y que eran felices toda la vida. Inochi despertó con una erección brutal y esto no sería nada extraño tratándose de un adolescente de no ser porque él era un robot, y vaya, su cuerpo no tenía la capacidad de crecer así como así. Inochí se asustó del bulto que asomaba en sus pantalones. Y se tocó. Asustado, sí,  pero se tocó. Para qué os voy a mentir.

Inochi se sentía bien, quería comerse el mundo y conquistar a Shizuka. Ella se había olvidado ese día de la leche del almuerzo. "Yo te doy un poco de mi leche. Y de la del brick también" le dijo Inochi, a ver si colaba. Ya había experimentado lo que era una erección y ahora no podía dejarlo ahí. Shizuka aceptó su leche (la del brick) y le invitó a compartirla. Inochi, que sabía que su intento de sexo no había  sido en vano, dio un trago a la leche (del brick, guarros) con aires victoriosos. Pero un trágico reverso del destino hizo que la leche sentara horrible al cabezón, obligándole a correr hasta el váter para no cagarse en medio de clase y sobretodo, delante de Shizuka.

Inochi nos contaba después que escuchaba las risas y burlas de sus compañeros desde el cuarto de baño, incluídas las risas de Shizuka. Sabía que su oportunidad ya estaba perdida y estaba hundido. "Lloré mientras cagaba y fue todo muy triste" confesó en su última entrevista para el New York Times. También dijo que ya que estaba en el baño, pues aprovechó y se tocó. Y esto lo llenó de fuerzas, consiguió olvidarse de las burlas, del desamor, de todo.

Inochi con agujetas en ambos
brazos por culpa de las
pajas.
Inochi entonces entendió que la verdadera fuente de energía y vitalidad residía en las pajas, que no necesitaba nada más en esta vida. Que todo de lo que prescindía estaba al alcance de su mano, y nunca mejor dicho. Intentó vengarse de Shizuka por sus burlas y trató de grabarla mientras se cambiaba, como queda reflejado en el último anuncio. Pero entonces, apareció un señor con una katana de la nada y lo impidió con un grito. Esto pasa a menudo, ya que el 99% de los japoneses tienen katana y el 100% de los señores están en sitios.

Inochi fue expulsado de la escuela y sus padres, avergonzados, lo echaron de casa. Vivió en un descampado alimentando su alma con la masturbación y recordando cada noche la imagen de Shizuka, lo que le daba para dos o tres pajas más. Así pasó los siguientes diez años, hasta que un escritor lo  sacó de la miseria y lo llevó a la fama con su biografía Las pajas, eso es. Actualmente, Inochi es multimillonario y se dedica a exponer obras pintadas con su leche (esta vez no es la del brick) en museos de todo el mundo.

Es un trabajo duro, son muchas horas y un desgaste energético importante. Me duele la cabeza, y creo que cada vez se me hincha más pero vale la pena, las pajas y el arte son mi pasión y ahora por fin he podido fusionarlo y ganarme la vida con ello. (...) Sí, claro que sigo pensando en Shizuka, y siempre caen una o dos más. Estas nunca duelen.

A día de hoy, lo que sigue siendo una incógnita es lo que intentaron vender con los anuncios de Inochi. Unos hablan de leche, otros de katanas, otros de lo importante que es la educación primaria para los chavales. Yo, personalmente, y espero que tú también, me quedo con las pajas. Buenas noches.








viernes, 1 de mayo de 2015

Destripando (III)

Hey, ¿cómo va? Nada, que me fui a por tabaco. Que yo ni si quiera fumo, eh, pero es la excusa oficial, las otras son menos creíbles. Que no voy a llegar yo aquí después de dos años y cambiar las cosas así al tun tun, por favor. Y bien, ya que vuelvo a publicar entradas vamos a empezarlo destripando una de esas canciones tan buenas que tiene nuestra lengua, que para algo bueno que tenemos habrá que aprovecharlo. Y sin más rollos, la canción que destriparemos hoy es ésta, así que allá vamos.

Dime si es verdad (Uyuyuy, que ya empieza con suspense... abrochaos los cinturones, chicos, que esta historia promete)
Me dijeron que te estás casando (Esto está muy feo eh, a los coleguis hay que invitarlos a la boda)
Tú no sabes cómo estoy sufriendo (Está realmente afectado, le hacía ilusión estar presente en un día tan especial)
Esto te lo tengo que decir... (A ver a ver lo que le tiene que decir. Ve al grano coño)
Cuéntame (Ojo, que al tío se la suda la boda, pero habían quedado para ver la serie de La 1 y lo ha dejado tirado)
Tu despedida para mí fue dura (Parece ser que la última noche seriéfila no acabó muy bien)
Será que él te llevó a la luna (A ver, es que el otro estudió historia y contrastaba genial las escenas de la serie. La muchacha pues se lo pasaba piruleta)
Y yo no supe hacerlo así (Que no tenía ni la ESO el chaval)

Te estaba buscando, por las calles gritando (Nada, que no levantaba cabeza)
Esto me está matando (Los vecinos comentaban que se iba a dormir a las 20:30 para no tener que ver la serie solo)
Como loco tomando (También intentó emborracharse para ver si le resultaba menos estúpido comentar Cuéntame solo, pero nada)

Es que yo sin ti, y tú sin mí, dime, ¿quién puede ser feliz? (Una noche se armó de valor, se plantó en su casa y le hizo esta pregunta. Desde el telefonillo, claro, pero le invitaron a subir)
Esto no me gusta, esto no me gusta... (Dijo mientras señalaba la tele, ya que los pilló en plena noche seriéfila. Ya hay que ser mala gente...)

Yo sin ti no aguanto más, por eso vengo a decirte lo que siento... Estoy sufriendo en esta soledad  (Estaba que no sabía que decir, normal. Es que para más inri estaban viendo Juego de tronos, su segunda serie favorita)
Y aunque tu padre no aprobó esta relación (Su padre es que era más de Telecinco y Mujeres y hombres y viceversa)
Yo sigo insistiendo en pedir perdón, lo único que importa está en tu corazón (¿Quién estuvo contigo en los primeros capítulos, eh? Cuando estaban en la Guerra civil todavía y todo le dijo. A ver si le tocaba la fibra sensible, a la desesperada vaya, pero no funcionó)

Te estaba buscando, por las calles grit...

Yo te juré a ti eterno amor, y ahora otro te da calor cuando en las noches tienes frío (Que ese día que estuvo en su casa, se fijó que el chaval tenía calefacción central en la casa. Y eso que estudió historia, ya es raro. Sería catedrático o algo)
Yo sé que él te parece mejor (Obviamente)
Pero yo estoy en tu corazón, y por eso pido perdón (Insistió que con qué cara miraría los primeros capítulos, cuando acabase la temporada y los echasen repetidos, al lado de aquel tipo. Si no se acordaría de él)

Es que yo sin ti...

Dicen que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde, pero vale la pena luchar por lo que uno quiere. Hacer el intento.

El tipo se concienció, se hizo fuerte y entendió que si aquel tipo pudo, él no era menos. Se sacó el graduado y después de unos años entró en la facultad de Historia. En tercero coincidió en clase con una gran fan de Cuéntame, y desde el primer día hubo muchísima conexión entre ellos.

A día de hoy, hace diez años que se casaron, cuentan con dos hijos preciosos y no se han perdido ni un solo capítulo de Cuéntame. Es feliz. Y hasta tiene una foto con Imanol Arias en la mesita de la entrada, que un día se lo encontró en el metro.

Moraleja: Imanol Arias puto amo.

Hasta pronto. Será antes de dos años, lo juro.

jueves, 14 de marzo de 2013

Las desventuras de un usuario de lentillas.

Es una de esas noches de viernes en las que te estás muriendo de sueño, pero aun así no te vas a dormir porque piensas que después de toda una semana trabajando, te mereces esa noche. Aunque sea para estar en Twitter, esa es tu noche. Pero llega un momento que ya no se puede más, al fin y al cabo sigues siendo humano y tienes tus necesidades, y una de ellas es descansar. Es una de esas noches en las que tienes tantas ganas de estar en tu cama que incluso desde el sofá piensas en la idea de teletransportarte hasta ella. Como cada noche, pero con muchas más horas de sueño, haces el mismo ritual. Te diriges a la cocina, coges una botella de agua. Te despides de algún familiar que es valiente como tú y sigue despierto a tales horas insanas. Abres la cama, te metes en ella y por fin, después de un día tan duro como ese, estás ahí. No hay nadie que te quite esa sensación. y nunca lo habrá.

Tal vez ya sea hora de despertar. Las 12:00, las 13:00. Esas horas en las que la gente suele despertarse un sábado cualquiera. Abres los ojos y los frotas, molestos de haber estado tanto tiempo cerrados. Palpas con estos todavía entrecerrados tu mesita de noche, buscando las gafas que sueles usar cuando estás en casa pero que nunca te pones para salir a la calle porque, obviamente, con lentillas estás más sexy. Es cuando te pones las gafas cuando te das cuenta de algo. De momento solo es algo, ya que todavía estás medio dormido y te cuesta entender las cosas. Es algo como que con gafas no, pero sin ellas sí, cuando en las mañanas normales es más bien al revés. Es algo como... como que te has curado. Tu miopía se ha esfumado.

Tú no sabes qué está pasando. Te pones y quitas las gafas varias veces para corroborar esto, y sí, todo apunta a que la miopía ya no existe. Pruebas a pellizcarte por si sigues soñando o a beber agua por si estás delirando. Pero nada funciona. Esto es real, tu vida vuelve a sonreír. No más lentillas, no más gafas, no más comprar líquido de lentillas, no más muestras gratis de botecitos de lentillas que la señora de la óptica te da cada vez que vas a hacerte la televisión. Todo eso pertenece a otra vida, a tu yo del pasado. Tú eres un yo nuevo, un yo acabado de nacer, un yo que tiene una vida por delante en HD.

Te levantas de un salto de la cama, contemplado cada detalle como si de una televisión de las más nuevas y más planas se tratase. Te diriges al baño con una sonrisa, observando el gotelé del pasillo y viendo caras en él desde centímetros de distancia. Pero qué vida tan maravillosa. Es cuando entras al baño, levantas la tapa del váter y te decides a echar el primer pipí de la mañana. Dios mío, no es necesario acurrucar los ojos para ver con más nitidez si estás meando dentro o fuera.

Una vez meas, te giras y ahí está. El botecito de las lentillas que tu antiguo yo habría usado como cualquier fracasado con miopía. Sayonara, baby Le adviertes al potecito, dándole a entender que forma parte de tu pasado. Pero antes de deshacerte de él para siempre quieres ver a tus antiguas amigas por última vez, así que decides abrir el potecito. ¿Qué está pasando? Ahí no hay lentillas, solo líquido de lentillas tambaleándose por el movimiento del potecito. ¿Entonces? Entonces es cuando te temes lo peor. Levantas la cabeza tembloroso, por miedo a lo que puedas encontrar en el reflejo del espejo. Te acercas a él para formar un plano de tu pupila, y ahí están. Las malditas lentillas están adheridas al ojo cual perro que se folla una pierna.

¿Qué hacer ahora? Tan solo te fuiste a dormir sin quitártelas. Todos tus planes de futuro se van a la mierda. Tu futura esposa, tus futuros hijos y tu futuro chalet en la sierra se esfuman de tu mente por culpa de tu nueva y no tan nueva miopía. Lo único que puedes hacer es arrodillarte. Arrodillarte en el baño y llorar, mientras abrazas el bidé. Es entonces cuando tu madre pasa por la puerta del baño y piensa que qué ha hecho mal contigo, que te ha educado lo mejor que ha podido.

miércoles, 2 de enero de 2013

Página x de 365.

Como ya sabrás, querido amigo twittero (si no tienes twitter probablemente no lo sepas. Aunque, pensándolo mejor, si no tienes Twitter no estarás leyendo esto, estarás... no sé, montando en bici) en los últimos años se ha "extendido" la "moda" de sustituir los días por páginas de un supuesto libro imaginario que cuenta con unas 365 páginas, 366 si el año es bisiesto y 364 si te vas a morir en Nochevieja.

El caso es que a cada día se le corresponde una página (wow) y... y ya está. No tiene más. A ver, como concepto está bien, pero no sé, tal vez sea necesario elaborarlo un poco más. Le faltan unas normas que seguir, una base sólida y consistente, sin ella este método tan innovador tiene lagunas.

A continuación haré una lista de sucesos que pueden pasarte mientras lees un libro y que, por consecuente, han de adaptarse al nuevo sistema de libros imaginarios anuales:

¿Sabes cuando estás leyendo y paras de leer? No sé, porque te vas a la calle, o vas a tocarte... o vas a tocarte. Bueno, el caso es que paras de leer, y después de un tiempo vuelves. Pero como eres un confuso estúpido, vuelves a leer esa página que ya leíste pero piensas que no.

Está bien, está bien. Hay varias opciones para relacionar este suceso con nuestra vida cotidiana, pero yo me quedo con una: Ese momento en el que te echas una siesta cortita, no sé, 8 horas, y cuando despiertas no sabes ni en qué día estás, ni si quiera en qué año. Claro, los humanos somos afortunados, siempre puedes mirar el calendario y volver a la realidad, pero los protagonistas del libro que estás leyendo no (A no ser que sea un libro sobre calendarios, entonces sí).

¿Sabes cuando estás leyendo, vas a pasar de hoja y tu mente malvada y retorcida hace que cojas ese papel de tal manera que pueda llegar a cortarte?

Bien, teniendo en cuenta que el cambio de página de un libro equivaldría al cambio de día, este suceso tiene que ser nocturno. Había barajado la posibilidad de comparar esto con una pesadilla, pero en el corte hay sangre y en la pesadilla no. Así que lo compararé con una enfermedad mental de tu padre que acaba asesinándoos a ti, a tu madre y a tus hermanos. Al fin y al cabo, ¿cuántas veces te has cortado con una hoja de papel? No creo que más de una. Estate tranquilo, tu padre tampoco te asesinará más de una vez.

¿Sabes cuando, aun sin querer, eres tan estúpido que lees la última página de tu libro y cinco segundo después maldices a tu madre por haberte educado tan sumamente mal?

Esto solo puede estar relacionado con el futuro, y con esos programas que echan a las cuatro de la madrugada, donde una señora con un pañuelo en la cabeza y vestida de bailadora de la danza del vientre echa unas cartas sobre la mesa y te dice que tu marido ha cortado los frenos de tu coche porque ya no le satisfaces sexualmente. Una vez llamas a estos sitios te sientes bien, es después cuando ves que te han cobrado ocho mil euros por decirte algo que ya sabes/es mentira/ambas cosas.

Moraleja de todo esto: Jamás llaméis a un programa de tarot. Si os gustan todas esas cosas de la tele, participad en el 'panel espectador' de La Ruleta de la Suerte.

PD: A pesar de todo esto, prefiero seguir llamando a los días días y a los libros libros. La unión entre un día y un libro es inhumana. Dios lo creó así y así tiene que ser. Llamadme  homófobo si queréis.

PD2: "Tira de la ruletaaaa... de la ruleta tira yaaaa..."

martes, 25 de diciembre de 2012

Nochebuena.

Es un extracto de la Biblia, lo juro.

"Un día, hace quinientos mil años (quinientos mil por decir algo, oye, que yo qué sé cuanto tiempo hace) estaban dos señores, ahí. No sé, no hacían nada especial, solo estaban. Tampoco tenían mucho que hacer, la verdad. Mirar las nubes, si eso. El caso es que estaban ahí los señores llamados A y B y a A le vino la luz. Entonces se levantó de su piedra y alzó la mano, mientras B lo miraba desconcertado, claro, hace quinientos mil años la gente no se sobresaltaba de esa manera. Total, que se levantó y dijo "Pues la Nochebuena pa' la familia y la Nochevieja pa' los amigotes".

B se quedó extrañado y pensó "Bueh, porque no", así que aceptó. En realidad no necesitó decir nada para aceptar, solo movió el cuello hacia delante y hacia atrás con cara de "olé tus cojones", lo que el profeta interpretó como un triunfo. Quien sabe como aceptaban las cosas hace quinientos mil años.  

A ver, al principio no. Al principio no porque claro, a ti te vienen dos tíos y te dicen que la Nochebuena para la familia, así, porque a él le sale de los cojones y no. "A la familia que le den" decían muchos. Hay que ver cuanto amor tenían en aquella época. Total, que nadie promovió su propuesta. Igual tres o cuatro mataos, los típicos a los que timaban en los trueques, pero nada. 

Así que A y B, deprimidos como nadie (porque claro, tú te deprimes ahora e igual vas al psicólogo y te cura, pero a ver quien cojones curaba a estos dos) se sentaron en unas piedras. No porque les gustara, si no porque no tenían sillas. No se habían inventado todavía, o igual eran pobres. El caso es que ahí sentados se les ocurrió pedir ayuda a Dios. Porque Dios es molón y porque pedirle ayuda es gratis. 

Entonces aparecieron de la nada unas nubes y después se apartaron y salió Dios (claro, los tíos le piden ayuda un día despejado, y Dios si no hace su entrada triunfal de detrás de las nubes pues no puede conceder deseos). "Eh, tú, A" se escuchó del cielo, con una voz de señor que lleva muchos años bebiendo alcohol. 

-¿S-sí?
-Que qué quieres, que no tengo todo el día.
-¿Eres Dios?
-¡Que sí! ¿No ves que los aviones no existen todavía y la gente no puede volar? ¿Quién he de ser?
-Es verdad. Verás, es que estaba sentado en mi piedra y pensé que la Nochebuena pa' la familia y la Nochevieja pa' los colegas.
-¿Y qué?
-Pues que nadie quiere.
-Normal. Es que tú también tienes unas ideas, hijo mío.
-Entonces intervino B -Venga, Dios, que le hace ilusión.
-Bueno, veré que puedo hacer. 

Y Dios desapareció. Bueno, "Dios", solo era una luz. Como cuando te da mucho el sol y tienes los ojos entre cerrados y abiertos y te lloran mucho. Pues así. 

El caso es que Dios se puso a revisar el historial de A y oye, nunca había pedido nada y era buen chaval, así que le hizo ese favor. Se acercó al molde de humano que tiene (porque Dios tiene un molde de humano) le abrió la tapa, sacó la placa base y se puso a soldar no sé qué. Después metió la placa, cerró la tapa y le dio un golpe en la nuca, como cuando el ordenador no funciona y sabes que así volverá a funcionar. 

Y de repente A vio como todo el pueblo se acercó a él y le dio la enhorabuena por su gran modo de pensar. Y primero el pueblo, después ya era toda la comunidad hasta que se acabó extendiendo por todo el mundo y hasta hoy es así la cosa. Ya ves tú. 

Pero claro, Dios no lo hace todo bien y siempre hay gente rebelde. Si no lo haces así, obviamente vas al infierno. Pero no al infierno ese de fuego, estalactitas de color rojo y cosas infernales, no. Es el infierno de las nochebuenas familiares, donde te verás atrapado eternamente en una nochebuena llena de villancicos, gambas y familiares que preguntan por tu novia inexistente. Y se irán tres familiares y vendrán siete, y cada vez más y más, y así para siempre, ¿eh? En fin, una puta mierda. Así que cuidaíco". 

lunes, 29 de octubre de 2012

Halloween.

¡¡Ya es Halloween!! :D :D :D

Es broma. No, a ver, no es broma que ya sea Halloween, es broma mi emoción. Que no es que no me guste, eh... no sé, me es indiferente. Hay gente que escribe en Internet"No, es que Halloween es una americanada", y no sé, igual lo están diciendo desde un ordenador de ahí de Albacete, ¿sabéis? Pero bueno, poco importa, cada uno que celebre lo que quiera. En lo que todos estamos de acuerdo es en que no vamos a clase.

Iba a explicar qué es Halloween, pero  ni a mí me apetece, ni a vosotros os interesa y, sinceramente, no sé exactamente qué es. Algunos lo llaman "El día de muertos". Me parece provocador,  no sé, es algo así como "Mirad cabrones, estamos vivos y vosotros no. Y lo celebramos, JAJA, fracasados". Otros lo llaman "La noche de las brujas", que ya ves tú las brujas porqué tienen que salir por la noche. Hace frío y está oscuro. Salid por el día, muchachas, que hay más luz. Ay, estas brujas. Y después hay otros que lo llaman "A mí me la suda, mientras no haya clase".

Y en algunos países como EEUU, hacen esto de disfrazarse e ir por ahí pidiendo caramelos y chucherías. A ver, entretenido es, pero señores padres, ¿no veis que vuestros hijos están emocionados? Dejad que vuestros hijos se coman las chuches, hombre. Que no, que no, que los padres no dejan que sus hijos coman caramelos, que 'se caen los dientes'. Y lo que pasa es esto:

-¿Ya has vuelto, Jack? (Todos los niños se llaman Jack en EEUU)
-Sí, mamá :D.
-¿Y has cogido muchos caramelos?
-¡Sííí!
-PUES NO VAS A PROBAR NINGUNO PORQUE SE TE CAERÁN LOS DIENTES Y MORIRÁS VIRGEN.
-:(.

Pero esto no pasa en España. En España hay un protocolo no escrito para las fiestas, algo que todo el mundo sabe desde que nace. Da igual que sea verano, invierno, Fallas, San Fermín, Halloween, llueve, haga sol, nieve. Da igual, el protocolo es el mismo: Ir a un sitio (el que sea) y beber. Y beber más. Y... y ya está. No hay más protocolo. Y no sé, parece que va bien, todavía nadie se ha quejado.

No, pero en el fondo me alegro de que esto no pase en nuestro país. No me veo en esa situación de dar caramelos a los niños. Porque ojo, los caramelos no aparecen solos en tu casa, antes tienes que ir a comprarlos, y no sabéis lo cansado que es ir a comprar cuando hace frío. Así que lo que pasaría sería algo así:

-¿¡Truco o trato!?
-Que coj... Que mañana madrugo, joder.
-¡Danos caramelos, señor!
-¿Caramelos? ¡Una hostia bien dá es lo que te voy a dar! ¡Tira pa' tu casa, niño!

Sin duda, sería un vecino ejemplar. De los que no causan problemas. De los que llevan al día los pagos de la comunidad. De los de "Pues no sé como ha podido asesinar a toda esa gente, si siempre saludaba". De esos.